En
primer lugar, si eres fumador, es mejor no hacer del fumar un acto cotidiano
habitual y dejar el tabaco para ocasiones especiales. Aunque debes tener en
cuenta que para la mayoría de los fumadores es muy difícil controlar el consumo
de tabaco. Puedes ir reduciendo el consumo y marcarte una fecha para dejarlo
definitivamente.
También
ayuda el retrasar el primer cigarro del
día lo máximo posible.
Si
se toma la decisión, es bueno que se lo digas a los demás para que te apoyen en
tu decisión.
Ten
en cuenta que:
El consumo de tabaco no adelgaza ni dejar de
fumar engorda. Lo más importante es tener una dieta equilibrada y beber mucho
líquido.
Fumar no te hace ser más mayor, adulto o maduro.
Ser maduro implica depender menos de las cosas y de los demás.
Los efectos del tabaco no mejoran las relaciones
sociales ni relajan, más bien al contrario.
¿Por dónde puedo empezar?
Busca
buenos motivos para dejar de fumar:
El
precio: cada vez que vayas a comprar un paquete deja el dinero en un lugar
aparte. Cuando pase un tiempo lo juntas y te compras algo.
Por
estética (mal olor de ropa, mal sabor de boca...)
Dificultad
para respirar cuando se hace ejercicio y menor capacidad para hacer deporte.
Prohibición
de fumar en espacios públicos.
Riesgo
de desarrollar una dependencia al tabaco.
Mayor
riesgo de infecciones y otras enfermedades.
Ten
en cuenta que a los dos días de dejar de fumar, el cuerpo ya se ha acostumbrado
a la falta de nicotina y mejoran, por ejemplo, el olfato y el gusto. Entre los
3 y 9 meses disminuye la tos, la congestión y el cansancio. Al cabo de 10 años
de dejar de fumar el riesgo de padecer un cáncer de pulmón es igual que el de
un no fumador.
Si
no puedes sólo pide consejo a tu Médico de Familia o a tu Pediatra.

